viernes, 2 de octubre de 2009

Navidad

Llegó la hora, con mucha pena en el corazón , mi madre y yo decidimos contarle al peque de la casa que ni Reyes Magos , ni Papa Nöel , ni Olentzero: que los regalos los compramos nosotros los adultos para que disfruten los pequeños de la ilusión de la Navidad.

Mi hermano, sentado en su pupitre de estudiar nos mira con cara serena... y nosotras que ya lo hemos soltado , nos sentimos mas relajadas, ni lloros , ni sollozos ni nada... nos acercamos a él , le damos un abrazo y un beso y le decimos entre sonrisas:


"¡ya eres mayor!"

Él , muy sereno, se incorpora y nos responde:


"Ya lo sabía. Desde hace dos años que vi como papa metía los
regalos en el portal. No quería que os sintierais mal e hice como si nada...

Os veia tan ilusionados con ver la cara que ponía al ver los regalos al pie del
arbol que preferí daros esa alegria...
"


Las dos a cuadros ( si va a resultar que que somos nosotras las infantiles...).

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